Todo lo demás cuelga de acá. El stock, la lista de reposición, el mostrador y la lista de precios pública leen del mismo catálogo, así que cargarlo bien una vez es lo único que hay que hacer dos veces bien.
No hace falta cargarlo a mano. Si tenés la lista en un Excel, en un PDF o en una foto del papel, mandala desde el panel y la cargamos nosotros, sin cargo. Esta guía es para cuando querés hacerlo vos, o para agregar lo que va faltando.
Así se ve el catálogo

Cada categoría se abre y se cierra, y adentro están los productos con su precio y su saldo de stock. El número al lado del nombre es lo que tenés: en rojo cuando está en cero o abajo del mínimo.
Dos cosas que este rubro no tiene, y que si viste otra guía te van a faltar:
- No hay padrón de códigos de barras. El padrón que trae 72.000 productos cargados es de supermercado: para una ferretería tiene siete filas sobre setenta y tres mil. Tus productos los cargás vos, y el código de barras propio sirve igual para escanear en el mostrador.
- No hay venta por peso. Todo se vende por unidad. Un tornillo suelto, una caja de cien o un rollo de veinticinco metros son tres productos distintos, cada uno con su precio.
Primero las categorías

Una categoría es una sección de tu local: Herramientas, Tornillos y fijaciones, Electricidad, Pintura, Plomería. Poné las que uses para explicarle a alguien dónde está algo — si en tu cabeza está "en la pared del fondo", eso es una categoría.
Conviene arrancar con cinco o seis. Se agregan y se renombran cuando quieras, y el orden lo cambiás arrastrando.
Después los productos

Lo único obligatorio es el nombre y el precio. Con eso el producto ya se vende en el mostrador.
El nombre es el que vas a buscar cuando lo tengas que cobrar, así que escribilo como lo dirías: Cinta de Teflón, Zapatilla 4 Tomas, Látex Interior 4L. Poner la medida en el nombre no es decoración — es lo que distingue el rollo de 25 metros del de 100.
El código de barras es tuyo

Si el producto viene con código impreso, apoyá el lector en este campo y queda cargado. Desde ahí, en el mostrador escaneás y el producto entra solo al pedido.
Lo que no hay es de dónde copiarlo: no existe un padrón de ferretería. Los productos que traen código lo tienen del fabricante y se lee una vez; los que no lo traen —un tornillo a granel, un metro de cable— se venden buscando por nombre, que funciona igual de rápido con el teclado.
La foto es opcional y vale la pena en dos casos: cuando vendés cosas que se parecen entre sí (tres medidas del mismo tornillo) y cuando publicás tu lista de precios con QR, porque ahí la ve el cliente.
Y de ahí en adelante
Con el catálogo cargado ya podés vender en el mostrador. El paso siguiente, el que este sistema hace mejor que una planilla, es controlar el stock: contar una vez, poner los mínimos, y que te avise qué comprar antes de que te falte.