Código de barras en el kiosco: qué lector comprar y cómo cargar 500 productos sin tipearlos

By TapSit · · 8 min read · kiosco código de barras catálogo

Casi todos los kioscos que se plantean informatizarse llegan a la misma pregunta: ¿me sirve un lector de código de barras, o es para supermercados?

Sirve, y no por la razón que parece. El lector no es para verse profesional ni para ir más rápido en la caja —aunque las dos cosas pasan—. Sirve porque es lo único que hace que registrar la venta sea más rápido que no registrarla. Mientras cargar el producto a mano sea más lento que cobrar y guardar la plata, el sistema va a perder siempre, y con él se van el stock, el arqueo y el reporte de qué se vende.

Esta guía cubre las dos partes del asunto: qué lector comprar y —la parte difícil— cómo llegar a tener 500 productos cargados con su código sin pasarte una semana tipeando.


Qué lector comprar

La buena noticia es que en este rubro el hardware es barato y casi todo funciona. La mala es que hay tres o cuatro decisiones que conviene no errar.

1D o 2D

Si vas a cobrar con QR de billetera virtual, si manejás cupones, o si alguna vez vas a leer algo desde un teléfono, el 2D se paga solo. Si sólo vas a pasar productos de góndola, el 1D está bien.

USB, y punto

Buscá un lector USB tipo HID, que es el estándar de la industria. La computadora lo reconoce como si fuera un teclado: el lector "escribe" los números del código y manda un Enter al final. No hay drivers, no hay software del fabricante, no hay configuración. Lo enchufás y funciona con cualquier sistema que tenga un campo de búsqueda —incluida una planilla de cálculo, si querés probarlo antes de comprar nada.

Es también lo que hace que el lector no te ate a un proveedor de software: sirve con el sistema que uses hoy y con el que uses el año que viene.

Con cable o inalámbrico

De mano o de mostrador

El de mano (tipo pistola) es lo normal en un kiosco: agarrás el producto, disparás, lo dejás. El omnidireccional de mostrador —el que está fijo y lee solo— tiene sentido cuando pasás muchas unidades seguidas, más de almacén o autoservicio que de kiosco.

Lo que no necesitás


El problema real no es escanear: es tener los productos cargados

Acá es donde se cae la mayoría de los proyectos. Comprás el lector, lo enchufás, pasás un alfajor y el sistema te dice "producto no encontrado". Obvio: el lector sólo lee un número. Que ese número corresponda a Alfajor Jorgito triple $1.500 es algo que alguien tuvo que cargar antes.

Y ese "alguien" es el motivo por el que muchos kioscos prueban un sistema una tarde y no vuelven. Cargar 500 productos a mano —nombre, código, precio, uno por uno— es una semana de trabajo que nadie tiene.

Hay tres formas de saltearse esa semana.

Opción 1: un padrón de códigos ya cargado

Es la que menos trabajo te da. En vez de escribir el nombre, pasás el lector y el sistema busca ese código en una base compartida de productos: si está, trae el nombre, la marca y la presentación ya cargados. Vos sólo ponés tu precio.

Es importante que el precio lo pongas vos y no lo copie el sistema: un precio de referencia de supermercado no es el precio de un kiosco, y arrancar con precios ajenos es peor que arrancar sin precio.

TapSit tiene un padrón de más de 72.000 productos armado sobre datos públicos de precios de Argentina. En la práctica cubre bien lo que un kiosco o un almacén tiene en la góndola: gaseosas, golosinas, galletitas, limpieza, almacén seco.

Opción 2: importar la lista que ya tenés

Si tenés una planilla —la tuya, o la que te pasó el proveedor— se importa. Es la vía más rápida cuando ya venías anotando precios en Excel, porque ahí ya tenés la mitad del trabajo hecho.

Consejo antes de importar: pasale una revisión a los nombres. Una lista con "COCA 2.25", "coca cola 2,25 lts" y "Coca-Cola 2,25L" en filas distintas te va a dejar tres productos donde hay uno, y eso después se arrastra al stock y a los reportes.

Opción 3: que te la carguen

Si la lista está en papel, en un PDF del proveedor o en fotos del cuaderno, la opción es mandarla y que la carguen del otro lado. En TapSit ese servicio no tiene cargo: mandás lo que tengas —Excel, PDF, una foto— y te devolvemos el catálogo cargado.


El producto que no está en ningún padrón

Siempre hay uno. Marcas regionales, mercadería de un mayorista chico, la promo rara del proveedor. Dos caminos:

Tiene código de fábrica pero no está en la base. Lo escaneás, el sistema te avisa que no lo conoce y lo cargás ahí mismo con el código ya puesto. Son quince segundos y queda para siempre. En TapSit esto se hace desde el propio mostrador, sin salir de la pantalla de venta.

No tiene código. El pan, lo fraccionado, lo suelto. No forzés un código inventado: buscalo por nombre. Un buen sistema de mostrador tiene que dejarte cobrar rápido las dos cosas —lo que se escanea y lo que se busca— porque en un kiosco conviven todo el tiempo.


Tres errores que se pagan caro

Cargar el código mal. Un dígito de diferencia no es un error de tipeo: es otro producto. Y a diferencia de un nombre mal escrito, no se nota nunca: simplemente ese artículo deja de aparecer al escanearlo, para siempre. Si podés, cargá los códigos con el lector, no tipeándolos.

Duplicar productos. El mismo artículo cargado dos veces parte el stock en dos y arruina el reporte de más vendidos. Antes de dar de alta algo, buscalo.

Cargar todo antes de empezar a usarlo. El proyecto de "primero cargo los 600 productos y después arranco" no termina nunca. Cargá tus 50 más vendidos, empezá a cobrar con eso mañana, y sumá el resto sobre la marcha —cada vez que aparezca un código que el sistema no conoce.


Cómo funciona en TapSit

Pasás el lector y el producto entra al ticket con su precio; la venta cae en la caja del turno y, si llevás stock de ese producto, lo descuenta. Si el código no está en tu lista pero sí en el padrón, aparece una barra para cargarlo sin salir de la pantalla de venta. Y si no está en ninguna parte, lo das de alta ahí con el código ya cargado.

El paso a paso de la carga está en Cómo cargar tu catálogo, y el de la venta en Cómo vender en el mostrador. Si querés ver el rubro completo —mostrador, stock, caja y catálogo—, está en sistema para kioscos y almacenes.

No hace falta comprar el lector antes de probar: el mostrador funciona igual buscando por nombre, y cuando el lector llegue, lo enchufás y anda.

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