Cómo armar tu carta

Es lo primero que hay que hacer y lo único que no se puede saltear: sin carta no hay QR que mostrar. Con una plantilla de tu rubro arrancás con las categorías ya puestas.

11 steps · 6 min ·

La carta es el corazón del sistema

Todo lo demás sale de acá. El QR de la mesa muestra esta carta, el mozo carga el pedido tocando estos productos, el ticket imprime estos nombres y la caja suma estos precios.

Por eso es el primer paso de la puesta en marcha, y el único que no tiene atajo: cargá lo que vendés y el resto del sistema empieza a funcionar solo.

El editor de la carta, con las categorías desplegadas y los productos de cada una
El editor de la carta, con las categorías desplegadas y los productos de cada una

Arrancá de una plantilla de tu rubro

Si todavía no cargaste nada, lo primero que ves son las plantillas. Elegí la que se parezca a tu negocio —parrilla, pizzería, cafetería, hamburguesería— y la carta aparece con las categorías y los productos típicos ya puestos, con foto y todo.

Después es más rápido corregir que crear: borrás lo que no vendés, cambiás los precios y listo. Empezar de cero también se puede, con el botón de abajo.

La plantilla se carga como una carta nueva, así que si ya tenías algo cargado no se pierde ni se mezcla.

Las plantillas del rubro gastronómico, cada una con cuántas categorías y productos trae
Las plantillas del rubro gastronómico, cada una con cuántas categorías y productos trae

Agrupá lo que vendés en categorías

Las categorías son los títulos que tu cliente ve en la carta: Entradas, Parrilla, Postres, Bebidas. Sirven para dos cosas: que el cliente encuentre, y que el mozo cargue rápido.

Cada una puede llevar su propia foto, y si querés que aparezca sólo en cierta franja —un menú del mediodía, por ejemplo— se le pone horario.

El formulario de categoría: (1) el nombre que ve el cliente, (2) la foto, (3) el horario en que se muestra
El formulario de categoría: (1) el nombre que ve el cliente, (2) la foto, (3) el horario en que se muestra

Cargá tu primer producto

Del producto, lo único obligatorio es nombre y precio. Todo lo demás es opcional y se puede completar después.

La descripción es la que más rinde de las opcionales: es el renglón chico abajo del nombre y es donde se vende el plato ("con papas rústicas y salsa criolla").

El formulario de producto: (1) el nombre, (2) la descripción, (3) el precio
El formulario de producto: (1) el nombre, (2) la descripción, (3) el precio

Ponele una foto sin ser fotógrafo

Tocando la miniatura del producto se abre el buscador de imágenes: escribís qué es y elegís de un banco de fotos profesionales, gratis y sin líos de derechos.

Si tenés fotos propias, mejor: se suben desde el mismo lugar. Una carta con fotos se pide distinto que una lista de nombres.

El buscador de imágenes con resultados para un plato, y el botón para subir una foto propia
El buscador de imágenes con resultados para un plato, y el botón para subir una foto propia

Cambiar un precio es tocar el número

No hace falta abrir el producto para actualizar un precio. Tocás el importe en la fila, escribís el nuevo y Enter.

Es la operación que más se repite —los precios se mueven todos los meses— y por eso está a un toque. Si tenés que aumentar toda la carta de una vez, eso va por Precios, que aplica un porcentaje a la categoría o a todo el menú.

El precio de un producto editándose desde la misma fila, sin abrir el formulario
El precio de un producto editándose desde la misma fila, sin abrir el formulario

Cuando el mismo plato viene en dos tamaños

Media docena y docena. Pizza chica y grande. Copa y botella. Eso son variantes: un solo producto con dos precios, en vez de dos productos que después hay que mantener por separado.

Al pedirlo, el mozo tiene que elegir una: no se puede cargar "Empanadas" sin decir cuántas.

Las variantes de un producto, cada una con su propio precio
Las variantes de un producto, cada una con su propio precio

Lo que hay que preguntar antes de mandarlo a la cocina

Acá se resuelve el ida y vuelta del mozo a la mesa. Hay dos tipos y la diferencia es si cuesta plata:

Un plato con (1) la opción obligatoria de punto de cocción y (2) los adicionales con su precio
Un plato con (1) la opción obligatoria de punto de cocción y (2) los adicionales con su precio

Los pedidos raros, sin escribirlos a mano

Los modificadores rápidos son los pedidos que se repiten todos los días: sin sal, sin cebolla, para compartir. Se cargan una vez y después el mozo los toca en lugar de escribirlos, así que llegan siempre iguales a la cocina.

Los alérgenos son otra cosa: se muestran en la carta pública con su ícono, y es lo que responde la pregunta "¿esto tiene gluten?" sin que nadie del salón tenga que adivinar.

Los modificadores rápidos de un plato y el selector de alérgenos abierto
Los modificadores rápidos de un plato y el selector de alérgenos abierto

Ordená la carta y apagá lo que se acabó

El orden en que se ven las categorías y los productos lo decidís vos con las flechas. Lo que más vendés va arriba: en un teléfono, lo que está al final de la carta casi no se pide.

Y cuando se termina algo, no lo borres: apagá el interruptor. El producto deja de aparecer en la carta y de poder cargarse, pero conserva su precio, su foto y su historial de ventas para cuando vuelva.

Las flechas de orden a la izquierda de cada producto y el interruptor de disponible a la derecha
Las flechas de orden a la izquierda de cada producto y el interruptor de disponible a la derecha

Así queda en el teléfono de tu cliente

Esto es lo que ve quien escanea el QR: tus categorías, tus fotos, tus precios. Sin instalar nada.

Vale la pena abrirla en tu propio celular cada vez que cargás un rato de carta: los errores de precio y las fotos que no cierran se ven ahí y no en el editor.

La carta publicada en un celular, con las categorías y los productos con foto
La carta publicada en un celular, con las categorías y los productos con foto

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