Tres formas de cargar, y ninguna es a mano
Un kiosco chico tiene 300 productos. Un almacén, 800. Escribir uno por uno el nombre, la marca y el gramaje no se termina nunca, y es la razón número uno por la que un sistema queda a medio cargar.
Hay tres caminos y conviene combinarlos: el lector de códigos para lo que tenés en el mostrador, importar la lista que ya tengas en Excel, y cargar a mano sólo lo que no tiene código de barras.

Pasá el lector y el producto viene con nombre puesto
Este es el atajo grande. Abrís Buscar por código, apoyás el lector sobre el producto, y el nombre, la marca y la presentación vienen de un padrón nacional de más de 70.000 productos con código de barras.
Lo único que decidís vos es el precio. El que aparece como referencia es un promedio de supermercado, y un kiosco vende más caro: por eso el campo arranca editable y no se copia solo.
También funciona escribiendo, no hace falta lector: "yerba", "café la virginia", lo que sea.

Si ya tenés la lista en Excel, subila
Si llevás los precios en una planilla, en un PDF del proveedor o incluso en una foto de la lista escrita, se importa: el sistema la lee y arma las categorías y los productos.
Acepta Excel, CSV, PDF y fotos, hasta 10 MB. Los productos que ya tengas con el mismo código no se duplican: se les actualiza el precio.

Cargá los códigos de barras en cadena
Si cargaste productos sin código —importados de una planilla, por ejemplo— hay una pantalla para ponérselos a todos de una sentada: te muestra un producto, apoyás el lector, y pasa solo al siguiente.
Es la diferencia entre buscar cada producto en una lista y hacer 40 en cinco minutos. Y si un código ya estaba en otro producto, te avisa en el momento en vez de dejarte dos productos con el mismo código.

Subí todos los precios de una vez
Cuando llega la lista nueva del proveedor no hay que tocar 300 productos: Cambio de precios aplica un porcentaje a una categoría o a todo el catálogo, y redondea a $10, $50 o $100 para que no queden precios con centavos.
Antes de aplicar, tocá Ver preview: te dice a cuántos productos afecta y te muestra ejemplos del precio viejo y el nuevo.
Miralo bien, porque no hay botón de deshacer. Un 12% aplicado dos veces son dos aumentos.

Lo que se vende por peso
Fiambres, verdura, pan suelto: se cargan con la unidad en Kilo (o Litro), y el precio que pongas es el precio por kilo.
Con eso, en el mostrador el producto no se suma de a uno: se abre el teclado para escribir los gramos, o el importe si el cliente pide "cortame $3.000 de queso".

Cargá el stock inicial
El stock es opcional, pero si lo llevás te avisa cuándo reponer. Se carga con la misma mecánica en cadena que los códigos: producto, cantidad contada, siguiente.
Hay dos modos y la diferencia importa: Recuento fija el saldo en lo que contaste (es lo que se usa al arrancar y para los ajustes), e Ingreso suma lo que acabás de comprar.

"Para reponer" te dice qué comprar
A cada producto le podés poner un mínimo. Cuando el stock llega a ese número o baja de ahí, el producto se marca en rojo y aparece en el filtro Para reponer.
Eso es tu lista de compras: en vez de recorrer las góndolas anotando, abrís el filtro antes de llamar al proveedor.

Todo lo que cargues ya está en la caja
No hay ningún paso de publicación. Un producto cargado con su código ya se vende en el mostrador: pasás el lector, entra al ticket con su precio y se suma a la caja del día.
Si el producto no tiene código o se vende por peso, el mostrador igual lo encuentra por nombre.
