La carta es el corazón del sistema
Todo lo demás sale de acá. El QR de la mesa muestra esta carta, el mozo carga el pedido tocando estos productos, el ticket imprime estos nombres y la caja suma estos precios.
Por eso es el primer paso de la puesta en marcha, y el único que no tiene atajo: cargá lo que vendés y el resto del sistema empieza a funcionar solo.

Arrancá de una plantilla de tu rubro
Si todavía no cargaste nada, lo primero que ves son las plantillas. Elegí la que se parezca a tu negocio —parrilla, pizzería, cafetería, hamburguesería— y la carta aparece con las categorías y los productos típicos ya puestos, con foto y todo.
Después es más rápido corregir que crear: borrás lo que no vendés, cambiás los precios y listo. Empezar de cero también se puede, con el botón de abajo.
La plantilla se carga como una carta nueva, así que si ya tenías algo cargado no se pierde ni se mezcla.

Agrupá lo que vendés en categorías
Las categorías son los títulos que tu cliente ve en la carta: Entradas, Parrilla, Postres, Bebidas. Sirven para dos cosas: que el cliente encuentre, y que el mozo cargue rápido.
Cada una puede llevar su propia foto, y si querés que aparezca sólo en cierta franja —un menú del mediodía, por ejemplo— se le pone horario.

Cargá tu primer producto
Del producto, lo único obligatorio es nombre y precio. Todo lo demás es opcional y se puede completar después.
La descripción es la que más rinde de las opcionales: es el renglón chico abajo del nombre y es donde se vende el plato ("con papas rústicas y salsa criolla").

Ponele una foto sin ser fotógrafo
Tocando la miniatura del producto se abre el buscador de imágenes: escribís qué es y elegís de un banco de fotos profesionales, gratis y sin líos de derechos.
Si tenés fotos propias, mejor: se suben desde el mismo lugar. Una carta con fotos se pide distinto que una lista de nombres.

Cambiar un precio es tocar el número
No hace falta abrir el producto para actualizar un precio. Tocás el importe en la fila, escribís el nuevo y Enter.
Es la operación que más se repite —los precios se mueven todos los meses— y por eso está a un toque. Si tenés que aumentar toda la carta de una vez, eso va por Precios, que aplica un porcentaje a la categoría o a todo el menú.

Cuando el mismo plato viene en dos tamaños
Media docena y docena. Pizza chica y grande. Copa y botella. Eso son variantes: un solo producto con dos precios, en vez de dos productos que después hay que mantener por separado.
Al pedirlo, el mozo tiene que elegir una: no se puede cargar "Empanadas" sin decir cuántas.

Lo que hay que preguntar antes de mandarlo a la cocina
Acá se resuelve el ida y vuelta del mozo a la mesa. Hay dos tipos y la diferencia es si cuesta plata:
- Opciones: una elección que no cambia el precio. El punto de cocción de la carne es el caso típico. Se puede marcar como obligatoria, y entonces el sistema no deja mandar el plato a la cocina sin ese dato.
- Adicionales: lo que se suma al precio. Una guarnición extra, doble queso, crema en el postre. Cada uno con su importe.

Los pedidos raros, sin escribirlos a mano
Los modificadores rápidos son los pedidos que se repiten todos los días: sin sal, sin cebolla, para compartir. Se cargan una vez y después el mozo los toca en lugar de escribirlos, así que llegan siempre iguales a la cocina.
Los alérgenos son otra cosa: se muestran en la carta pública con su ícono, y es lo que responde la pregunta "¿esto tiene gluten?" sin que nadie del salón tenga que adivinar.

Ordená la carta y apagá lo que se acabó
El orden en que se ven las categorías y los productos lo decidís vos con las flechas. Lo que más vendés va arriba: en un teléfono, lo que está al final de la carta casi no se pide.
Y cuando se termina algo, no lo borres: apagá el interruptor. El producto deja de aparecer en la carta y de poder cargarse, pero conserva su precio, su foto y su historial de ventas para cuando vuelva.

Así queda en el teléfono de tu cliente
Esto es lo que ve quien escanea el QR: tus categorías, tus fotos, tus precios. Sin instalar nada.
Vale la pena abrirla en tu propio celular cada vez que cargás un rato de carta: los errores de precio y las fotos que no cierran se ven ahí y no en el editor.
