Son dos momentos distintos y el sistema participa del segundo. Cuando llega el proveedor, contás bultos con la lapicera en la mano; después, sentado, pasás el papel. Esta pantalla es para eso: transcribir el comprobante, no para controlar la entrega parado en la puerta.
Lo que se gana no es tipear menos: es que el stock suba sin que nadie tenga que acordarse, y que quede guardado cuánto pagaste cada cosa.
La pantalla

Vive en Ingresos, en el menú de la izquierda. Arriba, el botón para cargar uno nuevo; abajo, los últimos que cargaste con su proveedor, su número, cuántos renglones y cuántas unidades entraron.
Renglón por renglón, como está en el papel

El borrador arranca vacío y con el foco en el buscador. La idea es ir en el orden del comprobante, de arriba hacia abajo, sin saltar.

Escribís la descripción tal como está impresa y el sistema busca en tu catálogo. Si el renglón dice MARTILLO CARPINT. 16OZ, con martillo alcanza. También podés apoyar el lector si el producto trae código.
Cuando lo encuentra, te muestra el nombre de tu producto, su categoría y el saldo que tiene ahora, para que confirmes que es ése y no el parecido.
Se acuerda de cómo escribe tu proveedor. La segunda vez que cargues una factura del mismo lugar, la misma descripción te va a encontrar el producto directo. Es la diferencia entre buscar veinte veces y confirmar veinte veces.
Bultos y unidades

Acá está el nudo de la pantalla, y es donde se ahorra el tiempo de verdad. La factura no dice "12 unidades": dice 2 cajas de 6. Se carga así:
- Bultos — cuántas cajas, bolsas o paquetes entraron.
- Unidades por bulto — cuántas viene cada uno.
- Cantidad — la multiplicación, que el sistema hace solo. Y se puede escribir a mano si el renglón viene suelto.
El costo es opcional pero es el que hace que esto valga la pena. Se puede cargar de tres formas —por unidad, por bulto o el total del renglón— y el sistema calcula el unitario: es el número que después te muestra el margen en la ficha del producto y te dice si hay que remarcar.
Abajo, la cabecera: proveedor, tipo y número de comprobante y fecha. Va al final a propósito — cuando terminás de tipear los renglones el papel todavía está en la mano, y así el foco arranca en lo que más cuesta.
Confirmar, y poder deshacer
Confirmar ingreso aplica todo junto: cada renglón suma su cantidad al stock, se guarda el costo de cada producto y queda el comprobante en la lista. Es todo o nada — no existe el ingreso a medias, que es el peor resultado posible: verlo cargado, salir a vender y descubrir los faltantes de a uno.

Y si te equivocaste —cargaste la factura dos veces, o pusiste la cantidad de otro renglón— Deshacer revierte el ingreso completo: cada producto vuelve al saldo que tenía y el comprobante queda marcado como deshecho, no borrado.
Una aclaración: deshacer no devuelve el costo anterior. El costo es "lo último que pagaste", y lo último que pagaste sigue siendo eso.
Lo que esta pantalla no es
- No es una orden de compra. No se le pide nada al proveedor desde acá; se registra lo que ya llegó. Para saber qué pedirle está la lista de Para reponer.
- No cambia tus precios de venta. Cargar un costo más alto no remarca nada solo: la decisión de a cuánto vendés es tuya.
- No lleva cuenta de lo que le debés al proveedor. Registra la mercadería, no la deuda.
Cada ingreso confirmado queda además en el historial de movimientos de cada producto, con el comprobante que lo originó.