Alternativa a Fácil Virtual Kioscos: licencia instalada o sistema en la nube

Por TapSit · · 10 min de leitura · kiosco comparativa software

Si estás buscando "Fácil Virtual kioscos" probablemente ya viste su ficha y estás tratando de entender si te conviene comprar una licencia de software instalado o pagar un abono mensual por algo que corre en el navegador. Son dos modelos distintos y ninguno es mejor en abstracto: dependen de cómo trabajás.

Este artículo anota lo que Fácil Virtual publica en su propia página, con la fecha de consulta, y después explica qué hace TapSit, que es lo que podemos afirmar con certeza porque es nuestro producto. Incluye una sección sobre una función que ellos tienen y nosotros no, porque si no te la contamos nosotros la vas a descubrir sola y en el peor momento.


Qué publica Fácil Virtual en su sitio

Consultado el 26 de agosto de 2026 en facilvirtual.com.ar/software/software-kioscos. Todo lo de esta sección son citas de esa página. Si la actualizan, vale lo que diga la página.

Al momento de escribir esto:

Es una ficha técnica larga y detallada, cosa que en este rubro no abunda, y eso juega a su favor: podés saber bastante bien qué estás comprando antes de comprarlo.


La función que ellos tienen y nosotros no: leer la etiqueta de la balanza

Vamos a lo incómodo primero.

Su página describe un módulo balanza, disponible en todas sus versiones, que según dicen "le permite configurar el software para que lea e interprete los códigos de barras que emiten las balanzas (tanto por peso como por precio)". En la ficha de características figura como "Maneja productos pesables (lee códigos de balanza)".

Estamos hablando de esas etiquetas que imprime la balanza cuando pesás el fiambre: un código de barras que arranca con 2 y que lleva el peso o el importe metido adentro de los dígitos. El sistema lee ese código y ya sabe que son 340 gramos de jamón cocido, sin que nadie tipee nada.

TapSit no hace eso. En nuestro perfil de almacén hay venta por peso, pero funciona distinto: cuando pasás un producto fraccionado se abre un teclado y ahí se carga el peso o el importe a mano. Después el sistema calcula el total contra el precio por kilo, redondea a gramos y lo suma al ticket. Funciona, es rápido, pero es un dato que alguien tipea.

Si tu almacén vive de la fiambrería y pesás cincuenta veces por día, esa diferencia se siente y es un motivo legítimo para elegir otra cosa. Preferimos decírtelo acá y no que te enteres el segundo día.

Si en cambio vendés casi todo por unidad —que es el caso de la mayoría de los kioscos y maxikioscos— y lo fraccionado es una porción menor del mostrador, es una molestia menor frente al resto.


Qué hace TapSit y en qué se diferencia el modelo

TapSit es un sistema de mostrador que corre en el navegador. No se instala, no hay una PC que haga de servidor y no hay licencia que se compra: pagás un abono mensual y entrás desde donde estés.

Para comercios de mostrador el precio es uno solo: $16.000 por mes, en pesos, con todo incluido. No hay plan chico y plan grande: el mostrador usa prácticamente todo lo que el sistema tiene, así que partirlo en dos era hacerte elegir entre funciones que igual necesitás.

Una aclaración que importa para elegir bien: kiosco y almacén son dos rubros distintos en TapSit, y no es una división cosmética. Un kiosco vende todo por unidad y cobra al contado; un almacén pesa fiambre y le fía al vecino. Por eso la venta por peso y el fiado con cuenta corriente son del perfil almacén/autoservicio, y el perfil kiosco no los trae. El precio es el mismo en los dos: elegís tu rubro al registrarte.

El padrón de 73.000 productos

Esta es la diferencia más grande y conviene explicarla bien, porque suena parecida a "productos precargados" y no es lo mismo.

TapSit tiene un padrón compartido de más de 73.000 productos con código de barras real, armado con datos públicos de precios de Argentina y con el catálogo de un mayorista. De esos, más de 10.000 tienen foto.

Funciona así: pasás un producto por el lector, el sistema no lo encuentra en tu catálogo, y en vez de mandarte a un formulario vacío te muestra una barra que dice "esto es Coca-Cola 1,5 L, ¿lo agrego?". Ponés tu precio y ya está cargado, con nombre, código y unidad. El precio lo ponés vos siempre, porque el que trae el padrón es una referencia de supermercado y un kiosco no vende al mismo precio.

También podés buscar por nombre desde el editor del catálogo, que es lo cómodo para cargar de a tandas sentado, sin el lector.

La diferencia práctica con un catálogo precargado tradicional: el padrón no te llena el catálogo de 6.500 productos que no vendés. Copiás solo lo que tenés en la góndola, y tu catálogo queda con tus 400 productos y no con miles de artículos ajenos que después tenés que filtrar cada vez que buscás algo.

Y si preferís no cargar nada

Hay un camino más corto todavía: nos mandás tu lista y te la cargamos nosotros, sin cargo. Puede ser un Excel, un PDF del proveedor, una foto de la lista escrita a mano o un remito. Es la tarjeta principal que ve un comercio nuevo cuando entra al panel.

Lo hacemos porque cargar 500 productos a mano es la razón número uno por la que un kiosco prueba un sistema y no vuelve. El paso a paso está en la guía para cargar tu catálogo.

Lo demás que trae, por ese mismo precio

Según cuál seas, el detalle completo está en la página de sistema para kioscos o en la de almacenes y autoservicios.


Licencia o abono: cómo se decide de verdad

Las dos preguntas que ordenan esta decisión no son de precio.

La primera es qué pasa cuando la PC se rompe. Con software instalado, tu sistema y tus datos viven en esa máquina: necesitás backups y saber restaurarlos. Con un sistema en la nube, la computadora del mostrador es un vidrio por el que mirás: se rompe, agarrás el celular y seguís cobrando.

La segunda es cuánto vale el dinero hoy. El precio que publican es $140.000 por la licencia; nuestro abono es $16.000 por mes. En un año calendario el abono da más, y eso es cierto. Lo que compra el abono es que el sistema se actualice solo, que no haya una versión nueva que se pague aparte, y que puedas irte el mes que quieras si no te sirvió. Lo que compra una licencia es dejar de depender de un pago mensual — cuánto dura eso en la práctica, y si hay costo por actualizarse, es la pregunta que hay que hacerle a cualquier proveedor de software instalado antes de firmar.

No hay una respuesta única. Si tenés el capital y preferís un desembolso único por adelantado, la licencia tiene sentido. Si estás arrancando y no querés poner plata antes de saber si el sistema te cambia el día, el abono con prueba larga tiene sentido.

Nuestra prueba es de 30 días con acceso completo y sin tarjeta de crédito. Un mes es tiempo suficiente para cargar el catálogo, hacer treinta cierres de caja y decidir con datos y no con una demo de diez minutos.


En resumen

Fácil Virtual es un producto instalado, con años de desarrollo, ficha técnica pública y una función —leer las etiquetas de la balanza— que nosotros no tenemos. Al 26 de agosto de 2026 su sitio publica una licencia a $140.000 con promo 2x1, catálogo de más de 6.500 productos y factura electrónica como módulo que se adquiere aparte.

TapSit es lo otro: un abono de $16.000 por mes, en la nube, con más de 73.000 productos en el padrón, la carga del catálogo hecha por nosotros y la factura ARCA incluida. No lee la balanza.

Si querés ver cuál de los dos modelos te sirve, probá TapSit 30 días gratis. Acceso completo, sin tarjeta y sin permanencia.

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