Un kiosco vende 300 artículos distintos y ninguno tiene un nombre que se recuerde. Buscar "Coca 500" en una lista, con tres personas esperando, es lo que hace que un sistema se abandone en la primera semana.
Por eso el mostrador está armado alrededor del lector: pasás el código y el producto entra al ticket. Sin buscar, sin tocar la pantalla.
La pantalla espera el código

Arranca vacía a propósito. No te muestra el catálogo entero porque en una venta normal no lo necesitás, y una grilla con 300 productos es más ruido que ayuda.
El cursor ya está en el buscador: no hace falta hacer clic en ningún lado antes de escanear.
Pasá el lector y ya está

El lector escribe el código y manda Enter solo. El producto va al ticket, el campo se limpia, y ya está listo para el siguiente. Escaneás cinco productos seguidos sin tocar nada.
Si no tenés lector, escribí el código a mano y apretá Enter: es exactamente lo mismo. Y también podés buscar por nombre, que es lo que vas a usar para lo que no tiene código —el pan, lo que vendés suelto—.
Y si no lo tenés cargado, se carga ahí mismo
Esta es la parte que ahorra el trabajo de verdad. Escaneás algo que no está en tu catálogo y en vez de un error aparece esto:

El sistema tiene un padrón de más de 73.000 productos con su código, su nombre, su marca y su foto. Si el código está ahí, te lo ofrece con todo puesto y lo único que falta es tu precio.
Un toque en Agregar y vender y el producto queda cargado en tu catálogo y agregado a la venta que estabas haciendo. El cliente no espera nada.
Es el mejor momento posible para cargar un producto: lo tenés en la mano, con el código adelante. Cargarlo después, de memoria, es lo que no pasa nunca.
El precio de referencia no es tu precio. Ese
Ref. súper $1.690es lo que ese producto sale en promedio en un supermercado. Un kiosco vende más caro, y el padrón no tiene por qué saber cuánto: el campo arranca con la referencia para que no escribas de cero, pero el número que queda es el que vos pongas.
Si el producto no es el que escaneaste —pasa con los códigos de empaque— tocá Descartar y cargalo a mano.
Buscar en el padrón sin el producto en la mano
Desde el editor del catálogo también podés entrar al padrón y buscar por nombre. Sirve para cargar de a varios antes de abrir.

Cada resultado trae el nombre, la marca, la presentación y el código. Y de nuevo, el precio lo pones vos:

Los que ya tenés cargados aparecen marcados, así no los duplicás.
Cuando el nombre viene mal escrito

El padrón se armó con datos públicos de miles de comercios, y ahí hay errores de tipeo. El té de manzanilla de La Virginia, por ejemplo, está cargado como "Manzamilla" — una fila mal escrita contra 48 bien.
Cuando la búsqueda exacta no encuentra nada, el sistema busca por parecido y te lo avisa en ámbar. Los resultados de esa búsqueda hay que mirarlos con un poco más de atención: son lo que el buscador creyó que buscabas.
Por eso en modo aproximado no se auto-selecciona nada, aunque haya un solo resultado: preferimos que confirmes vos.
Un código nunca se busca por parecido. Un dígito de diferencia no es un error de tipeo: es otro producto. Cargar algo con el código equivocado te rompe el escaneo de ese producto para siempre, y el error aparece semanas después.