En un almacén de barrio el fiado no es una excepción: es parte del negocio. Y casi siempre vive en un cuaderno, con el problema de siempre — la letra, las hojas que se sueltan, y la conversación incómoda de "yo tenía anotado otro número".
El sistema lo lleva igual que el cuaderno, con tres cosas que el cuaderno no puede: el saldo siempre calculado, un límite por cliente y el detalle de cada movimiento con fecha y quién lo cargó.
Quién debe cuánto
Ventas → Cuentas corrientes es la libreta abierta.

Cada fila es un cliente con su saldo y su límite. No hace falta abrir nada para saber cómo viene la semana.
Abrir una cuenta
El botón de arriba a la derecha da de alta una cuenta nueva. Lo único obligatorio es el nombre; el teléfono conviene, porque es con lo que después lo buscás en el mostrador.

El límite es lo que conviene pensar una vez. Es el techo de lo que ese cliente puede deber. No es una promesa ni un castigo: es el número a partir del cual el sistema te avisa antes de seguir fiando. Poné el que ya tenés en la cabeza para esa persona.
Si el cliente ya te debía plata de la libreta de papel, no lo cargues como una venta. Usá Cargar saldo inicial: entra como un ajuste, con la descripción "Saldo de la libreta anterior", y queda claro en el historial que no fue una compra de hoy.
Fiar una venta en el mostrador
Armá el pedido como siempre y tocá Procesar venta. Abajo de los medios de pago hay un link que es fácil de pasar por alto.

Está ahí abajo y no arriba a propósito: el fiado es la excepción, no el default. Si estuviera al lado de "Efectivo" se elegiría por error.
Al tocarlo se abren las cuentas, cada una con su saldo y su límite a la vista.

Ese dato al lado del nombre es la mitad del valor de la pantalla: antes de fiarle otros $6.500 a Norma ves que ya debe $4.800 de $20.000. Decidís con el número delante, no de memoria.
Si el cliente no tiene cuenta todavía, + Nuevo cliente CC la crea sin salir del cobro y sin perder el pedido.
La venta se cobra igual que cualquier otra: entra al historial, descuenta el stock e imprime el ticket. La diferencia es que en vez de entrar plata a la caja, sube el saldo del cliente. Por eso el arqueo del turno cierra igual: el fiado no es un agujero, es una cuenta por cobrar.
La ficha del cliente
Tocando un nombre se abre su ficha, que es la hoja del cuaderno.

Arriba, el saldo grande y la barra del límite: verde mientras haya margen. Abajo, todos los movimientos, cada uno con su tipo, su fecha, quién lo registró y el saldo que quedó después.
- Cargo — una venta fiada. Linkea al pedido, así que podés ver qué se llevó.
- Pago — plata que entró a cuenta.
- Ajuste — todo lo demás: el saldo de la libreta vieja, una corrección, un descuento que le hiciste.
Ese renglón de "quién lo registró" importa cuando en el mostrador hay más de una persona.
Cuando viene a pagar
Registrar pago, arriba de la ficha.

Ponés el monto y el medio. No tiene que ser el total: los pagos parciales son la norma en el rubro — "te dejo $10.000 y la semana que viene el resto" — y el saldo se recalcula solo.
El pago entra a la caja del turno como cualquier cobro, así que el arqueo lo ve.
Subir o bajar el límite

El límite se cambia cuando cambia la confianza, y queda registrado. Es el control que evita la conversación difícil: no es que "no te fío más", es que la cuenta llegó al tope que habías puesto.
Deshabilitar CC no borra nada. Cierra la cuenta para nuevas ventas fiadas y deja el historial y el saldo intactos, para poder seguir cobrando lo que falta.
Lo que conviene tener claro
- El fiado no lo tiene un kiosco. Está en almacenes y autoservicios, en gastronomía y en indumentaria. Un kiosco cobra al contado y la pantalla no le aparece.
- Los permisos se dan por separado. A un empleado le podés dar "cargar a cuenta" sin darle "registrar pagos" ni "editar el límite". Se configura en Personal.
- Nada se borra. Un movimiento equivocado se corrige con un ajuste, que queda a la vista. Es a propósito: una libreta donde se puede borrar un cargo no sirve para discutir un saldo.